'WAREHOUSE SWEAT' no pide permiso: CRUNCHY CA$HEW abre a 140 BPM en Mi menor, cuatro minutos de sudor de nave industrial que fijan el listón antes de que suene nada más. Y acto seguido, el primer hito serio del recorrido: 'I Believe, I Believe' de Frankie Bones, casi siete minutos a 128. No es un nombre cualquiera: el brooklyniano montó las Storm Rave de 1991, las primeras fiestas al aire libre de la escena estadounidense, y de aquel círculo salió el lema PLUR que definió una cultura entera. Cruzarse con el padrino del rave americano en el segundo corte de una compilación es toda una declaración.
Desde ahí el disco se instala en una meseta de 128 BPM que sostiene el tramo central, con desvíos calculados: 'Cantadita Amistosa' de La Reif vuelve a subir a 140 con acento latino, 'Memories' de Bingo Players y JUSTNKAYSE —nacido, según sus autores, de historias personales de pérdida y conexión— pone la nota emotiva, y 'Gladiator' de Sexgadget, el corte más largo con 7:12, estira el groove hasta donde aguante. En mitad del viaje, 'Shadows Stretch Across The Land' de MOSAK Dj frena a 113 y abre la primera grieta de sombra.
El último tramo es el más interesante: en lugar de rematar hacia arriba, la selección se deja caer. 'Indestructible Dub' en re-edit de Domineeky baja a 103, 'Left Behind' de Kidd Island respira a 118 y 'Mayor Que Yo' en Turreo Edit de Alex Suarez Dj toca fondo a 90 BPM, guiño rioplatense inesperado en un tracklist mayormente anglosajón. 'Saviours' de Elidon cierra a 110 en Si bemol mayor: no hay fuegos artificiales, hay aterrizaje. Dentro del catálogo de Nothing But, un sello que encadena volúmenes seriados para casi cada subgénero del house, este decimosexto capítulo dibuja un arco poco habitual: arranque en pico, meseta larga y descenso consciente. Exactamente como se cuenta una buena noche, de principio a fin.
Fuentes: Wikipedia · Beatport · Nothing But