Veinticinco cortes con un solo nombre repetido en los créditos y un rango que va de los 66 BPM de 'Fuego En La Pista' a los 140 de 'Il Dan (Interplay 529)': pocas veces un tracklist describe tan bien la naturaleza de su sello. Nothing But no opera como disquera de autor, y conviene saberlo antes de medir este volumen 13 con la vara equivocada. Según la documentación de LabelWorx, es una de las marcas de compilación internas de la distribuidora —junto a LW Recordings y HOT-Q— y arma estas series con material de los sellos que distribuye y que optan por el servicio; los tracks se seleccionan al menos 90 días después de su salida original, buscando alargarles la vida comercial. Esto no es la visión de un A&R: es un censo de lo que circula por la tubería de la distribución independiente.
Qué dice el censo
Y dice bastante. Que el dance-pop de club habla hoy varios idiomas: italiano en 'Essenza' de Ryan Raya y en 'Figli Delle Stelle', que llega en remix de Stefano Mattara; español en el techengue 'Capaz No Funcionamos' de Alex Suarez Dj y en 'Persiana Americana', firmada a tres bandas por DJ Xquizit, Azathoth y MexiHouse. Que el formato corto manda: 'Body' de Hector Fonseca despacha su asunto en 2:02 y casi todo el disco vive por debajo de los cinco minutos, mientras 'Take Me Back' de Toni Querol (7:37) y 'Kusama' de Curtis Jay (7:07) quedan como reliquias del desarrollo clásico de club. Lukulum es el único que repite, con el instrumental de 'Let's Talk About Sex' y el cántico de estadio 'Olé Olé Hey Hey!'.
El grueso se concentra entre 121 y 135 BPM, terreno de house comercial y dance radiable, con las dos puntas de 140 como excepción. La identidad de Nothing But es, precisamente, no imponer ninguna: funciona como espejo del mercado, y lo que este volumen refleja es un dance-pop fragmentado, políglota y cada vez más breve. Como radiografía de la pista media, resulta más elocuente que muchas compilaciones con curaduría de firma.
Fuentes: LabelWorx · LW Compilations