De 76 a 140 BPM: ese es el rango real que esconde la novena entrega de la serie Trance Infinity, aunque el grueso del disco viva en una franja mucho más estrecha. El mapa de tempos cuenta la historia mejor que cualquier nota promocional: 'In My Head' de Nucrise abre a 125, casi en territorio progresivo, y en apenas tres minutos y medio cede el paso a un bloque de 138 que ocupa los tres cortes siguientes. Ahí queda declarada la intención: esto es main floor, y la energía solo va a subir.
El corazón del recopilatorio late entre 138 y 140: dieciocho de los veinticinco cortes se mueven en esa franja de apenas dos pulsos. El pico sostenido llega con 'Goodbye' —el remix de David McRae para Max Denoise, Joanna Angelina y Rinkarna, que con 8:20 es además el corte más largo— y con la recta de 'Aurora Hearts', 'First AID' y 'The Energy Ribbon', tres extended seguidos a 140 que funcionan como peak time encadenado. Los respiros están calculados: 'Remedy' baja a 130 con el remix de Sendr, 'Landscape' de Lessika y Mars Shadow vuelve a los 125 justo cuando el oído lo pide, y 'Naheda' de Nakhiya lo rompe todo a 76 BPM durante ocho minutos, un valle ambiental colocado a tres cortes del final.
Entre los nombres, Paipy aporta 'Deep Drop': el italiano Giuseppe Cerutti lleva desde 2017 acumulando lanzamientos en sellos como FSOE Fables o Nocturnal Knights, con apoyos de Armin van Buuren y Giuseppe Ottaviani, y aquí condensa su uplifting en un radio edit de 3:16. Nothing But, una fábrica de recopilatorios con más de 1.600 referencias en Beatport, sabe lo que arma: no un set lineal, sino bloques listos para desmontar. Quien pinche esto hará bien en leerlo así: arranque a 125, meseta de 138, cimas de 140 y un descenso final que 'Viva La Vida' de U-Mount, a 138 y en Eb menor, cierra sin bajar del todo la temperatura.