Setenta pulsaciones contra ciento cuarenta y seis. 'Bella' abre 'New Life' a 70 BPM en La bemol menor, un latido a medio tiempo que no anuncia nada de lo que viene: los otros nueve cortes se apiñan entre 139 y 146. Ellen Allien construye su regreso —el primer álbum en seis años, según Beatportal— sobre esa clase de extremos, y el resto del disco los va repartiendo con oficio.
Fa mayor entre tanta sombra
El contraste más elocuente no es de velocidad sino de color. Ocho de los diez tracks militan en el techno crudo e hipnótico y casi todos en tonalidades menores, pero 'Steh Auf', single de adelanto que el propio sello describe como el centro enardecedor del álbum, rompe dos veces: es el único corte en clave peak time y una de las dos únicas escapadas al modo mayor. La otra es 'Lights Off', en La mayor: tiene gracia que el título que apaga la luz sea de los pocos que la enciende armónicamente. En la orilla opuesta, 'Mein Herz' se fuga del techno hacia el indie dance a 146 BPM, la marca más rápida del disco.
Las duraciones dibujan el mismo mapa de tensiones: 'Move It' estira su hipnosis hasta los 5:18 mientras 'Wonderful Moment' despacha la euforia en 3:47. BPitch cuenta que el material se grabó entre Berlín, Miami e Ibiza, en sesiones de invierno repartidas a lo largo de varios años, y que la voz hablada de Allien atraviesa el conjunto; eso explica que convivan pistas de demolición como 'Riot' con texturas que el sello llama, con razón, rave emocional.
El discurso —autonomía personal, responsabilidad colectiva, la belleza del planeta bajo amenaza, según la propia nota de BPitch— también se lee en los títulos como pares opuestos: levantarse ('Steh Auf') frente a dejarse llevar ('Cruising', el cierre, en el BPM más bajo del bloque principal); el motín de 'Riot' frente a la calma inicial de 'Bella'. Un disco que se define menos por su promedio que por sus orillas.
Fuentes: BPitch Control · Beatportal