'Tenebrys' abre el álbum a 82 BPM en Fa mayor, y esa cifra ya es una declaración: viene etiquetado como techno de peak time y corre a la mitad del tempo que sugiere la etiqueta. Gianni Parrini, DJPool75 y SAIMON LIVE ponen el canto por delante del ritmo durante 4:38, y ese orden de prioridades define el disco entero: aquí la voz gregoriana no adorna, estructura.
El salto llega con 'Santa Memoria': de 82 a 148 BPM sin escalas, el brinco más violento del tracklist. Lo que impide que se rompa es la armonía: sigue en Fa mayor, la misma tonalidad del arranque, y ese hilo convierte lo que sería un corte abrupto en una aceleración del mismo material. Es el único trance de main floor del disco, y sus 4:08 funcionan como clímax temprano de un álbum que después prefiere temperaturas medias.
'Domine', subtitulado justamente 'Gregorian Trance', es la tesis en miniatura: 126 BPM en La bemol menor y el corte más breve del lote con 3:58. Conviene saber quién firma. Parrini es una figura histórica de la Riviera romañola: residente del Cocoricò de Riccione desde 1990 y el DJ que acuñó el término 'dream music' en 1993 para nombrar su fusión melódica de house, techno y trance. Escuchado desde ahí, este proyecto gregoriano no es una ocurrencia: es la misma búsqueda de trance espiritual que persigue desde hace más de tres décadas, ahora cantada en latín.
El tramo final queda en manos del dúo Parrini–DJPool75 —SAIMON LIVE acompaña solo en los siete primeros cortes— y es ahí donde el disco se vuelve contemplativo: 'Authority' estira sus 4:59, el corte más largo del disco, a 86 BPM. El cierre, 'Adoro Te Devote', devuelve todo a casa: 84 BPM y Fa mayor otra vez, el tempo y la tonalidad del arranque. Cinco de los once cortes viven en esa tonalidad, y ese círculo —salir de Fa, subir hasta 148, volver a Fa— es la estructura real del álbum, mucho más que las etiquetas de género que cambian de track en track.
Fuentes: Wikipedia · Beatport