Cincuenta y siete pulsaciones separan 'Slama' de 'Ryuno', y en ese hueco cabe el argumento entero de esta compilación. El extremo lento lo firma Giriu Dvasios, alias de Evaldas Azbukauskas, el productor lituano que fundó Cold Tear Records en 2010 precisamente para editar su propio material: 4:27 a 81 BPM, la pieza más breve y más pausada del lote, casi un ejercicio de respiración. En la otra orilla, Iminazole empuja 'Ryuno' hasta 138, el único momento en que la etiqueta de techno de pista que llevan seis de los diez cortes se toma en serio a sí misma. Ahí está la tensión de fondo: el propio sello advierte de que aquí no hay bombas de pista sino una «experiencia sónica interna», y los números le dan la razón: 'Senecia' rueda a 82, 'Monday Morning' a 99 y, quitando aquel pico, solo la apertura supera los 120.
El segundo contraste es de aliento. SEN estira 'Rebound' hasta 10:12 de deep house a 93 BPM, más del doble que la miniatura de Giriu Dvasios; entre ambos polos, el disco alterna piezas de cinco minutos con travesías como 'Flyover' (8:53) que piden escucha horizontal. El tercero es tonal: nueve tonalidades menores contra un único mayor, el Fa de 'Wildwater of the Streams in the Forests' de Mikrokristal, un claro de luz en mitad del bosque que su propio título ya anuncia.
El marco explica tanta coherencia dentro de la disparidad: esta tercera entrega llega dieciséis años después de la anterior y recupera la serie que, según cuenta el sello lituano, le abrió puertas en la escena dub techno y ambient; el concepto —sensación orgánica, sonidos de naturaleza, música meditativa— reúne material ya editado por la casa. Entre 'Rainswept', que abre a 124 en Si menor, y 'Living in the Dark', que cierra a 116 tras 7:44 de penumbra, el disco no busca el punto medio: vive de sus extremos, y en eso está su gracia.
Fuentes: Cold Tear Records · Bandcamp