Veinticinco cortes y solo uno se atreve a bajar de 124 BPM. 'Parafernalia', de Michael Hunter, es la anomalía que sostiene este volumen 17: nueve minutos y cuarto a 97 BPM en Mi bemol menor, plantados justo en el ecuador del disco. En una serie que se anuncia como peak time, un corte así opera como cámara de descompresión: dos minutos más largo que cualquier otro título del lote y a casi treinta pulsos de distancia del resto. Techno a media máquina, que obliga a escuchar la textura antes que el golpe.
La jugada está en lo que viene después. 'Estados Alterados', de Almma Lunna, es el corte más veloz de todo el disco: 145 BPM en Mi menor, cinco minutos de aceleración sin anestesia. Saltar de 97 a 145 entre pistas consecutivas —48 BPM de un plumazo— es un contraste que pocos DJs programarían tan crudo, pero escuchado en orden convierte esa secuencia central en el eje dramático de la compilación: el punto donde queda claro que aquí vibrante no significa uniforme.
En el bando melódico, quien mejor justifica la doble etiqueta del disco es 'Fading Memories', de Forteen: 6:52 a 128 BPM, también en Mi menor —la tonalidad más repetida del tracklist, presente en seis cortes— y empatado con 'Sandragana' de Riolie como el título melódico más largo. Es el reverso exacto de la artillería de pista de la primera mitad: el mismo pulso de club, otra intención, y la prueba de que el melodic house & techno del disco no está de adorno.
Todo esto sale de Nothing But, subsello de compilaciones de LW Recordings —el brazo discográfico del distribuidor británico Label Worx—, con base en Kingston upon Hull y en marcha desde 2014. El formato serie tiende a premiar la cantidad sobre el gesto, y por eso llama la atención que un volumen 17 esconda su mejor argumento en un corte de 97 BPM: detrás del número hay alguien eligiendo.
Fuentes: Labelsbase · LW Recordings