Cinco años caben en veinte cortes, y WARPP los ordena como una sola noche. 'Samothrace', de Kadmos, abre en do mayor a 123 BPM y deja claro el terreno: progressive house de pulso constante —todo el recopilatorio se mueve entre 121 y 124— donde la variación hay que buscarla en las texturas y las tonalidades, no en el tempo. El primer tramo encadena 'Defected', de Max Wexem y SHERRNX, con 'Rave Puppet', de Yonsh e Influence (IN), hasta el primer hito de verdad: 'Generous God', de Ovlak y Sam Sick, ocho minutos largos que estiran el mi mayor que acabará siendo la tonalidad recurrente del disco.
El ecuador ofrece dos gestos que se responden. 'Sorting the Darkness', de Molac, es el corte más rápido del lote (124 BPM); tres posiciones después, 'Shapeshifter', de foglight, es el más corto (5:39) y uno de los pocos en tono menor: aceleración y repliegue casi seguidos. Entre ambos asoma Bondarev, el único nombre que se repite en todo el tracklist —firma 'Paragon' con Ilias Katelanos y Plecta y volverá en 'Strike' junto a Montw y Anton Borin (RU)—, algo natural en un artista de la casa: figura en la plantilla del sello ruso, activo desde 2021 según su perfil de Resident Advisor, al lado de nombres como Dmitry Molosh o Roger Martinez.
La recta final es la más ambiciosa. 'Formless', de Aman Anand, es el viaje más largo (8:36) y funciona como clímax tardío antes de una despedida en dos actos: 'Warppiness', de Anton Make, guiño autorreferencial en do menor, el momento más introspectivo justo cuando toca hacer balance; y 'Wanderer', de Abity y Gabo Martin, que cierra devolviendo el mi mayor de los primeros hitos. No hay remixes de aniversario ni giros de guion: la celebración consiste en sostener una sola idea durante más de dos horas y veinte nombres distintos, que es exactamente lo que un sello joven necesita demostrar al cumplir cinco.
Fuentes: RA