Diecisiete de los veintitrés cortes de este álbum se mueven entre 120 y 126 BPM: esa es la zona de trabajo, y leerla bien marca la diferencia entre pinchar el disco y padecerlo. Detrás de Jaydee está Robin Albers, el holandés que debutó en 1992 con 'Plastic Dreams' en R&S y se encaramó a lo alto de las listas de Billboard; más de tres décadas después, su instinto de cabina sigue afilado, ahora al servicio de Bonzai Progressive, la reencarnación belga del histórico Bonzai tras la quiebra de su matriz en 2003.
Para abrir, 'I Love You' (113 BPM, Mi menor) es el puente natural desde la hora tranquila; desde ahí, 'Eight Twelfth' y 'The Sorrow Is For Tomorrow' —ambas a 120 y en la misma Mi menor— permiten un tramo de tres cortes armónicamente sellado, sin tocar el pitch. El corte titular, 'I'm So Sorry' (120, Sol menor), encaja en ese mismo terreno templado, y si la pista pide algo más hondo, el par deep house de 'What Can I Do' y 'The Dream' cumple la función con más aire.
Peak time: 'Number Five' y compañía
- 'Number Five' (126, Fa mayor) y 'Neurophatic' (125, Fa mayor): pareja tonal para el tramo más alto de la noche.
- 'Sunburnt At Rotterdam' (125, La bemol mayor): la vía de escape cuando el fraseo pide un cambio de color.
- 'Drumomatic' en dos versiones —Original y Disco Feel, ambas a 124 en Re mayor—: mismo esqueleto, distinta sala; elige según el público.
El resto es terreno minado para el sync perezoso: 'Sleep Forever' (91), 'Make Me Wanna' (69), 'Mental Oz' (94) y la disparada 'Dickey Wicky' (149) no pertenecen a la parrilla del mixer sino a los bordes del set: aperturas de sala, interludios o el gesto valiente de romper el tempo. Y para despedir la noche, pocas salidas tan elegantes como los nueve minutos de 'Parkinglot (Ambient Mix)', el mismo La menor de su versión club, desactivado. No es un álbum que pida escucharse entero: pide ser saqueado con criterio.
Fuentes: Wikipedia · Plastic Dreams · Bonzai Records