Osmo Music consolida su catálogo con una selección esencial
VA – Osmo Selection, Vol. 1 es la primera gran declaración de intenciones del sello Osmo Music, capitaneado por el productor israelí Rafael Osmo. Con 24 cortes que abarcan desde el progressive house más atmosférico hasta el trance de pista principal, pasando por derivaciones de melodic house & techno, esta compilación funciona como una radiografía honesta y ambiciosa de la identidad sonora del proyecto.
Un viaje entre subgéneros con coherencia emocional
El volumen arranca con fuerza gracias a «A.L.F. (Solis & Sean Truby's Warehouse Remix)», a 135 BPM en Do menor, que establece el tono euphorico del conjunto. Le sigue «After the Dream», una colaboración con L-Run que desacelera a 121 BPM para explorar el progressive house más introspectivo. La diversidad de tempos —de 120 a 140 BPM— no fragmenta la escucha; al contrario, construye un arco narrativo que fluye con naturalidad entre géneros.
Destacan especialmente:
- «Airstrike» junto a Linnea Schossow (132 BPM, Do menor): trance de pista principal con capas de sintetizador expansivas y una tensión que no cede.
- «Nefertiti» (Rafael Osmo x Hezi Rachmani Remix, 2013) de Ticon: con 8:34 minutos es la pieza más extensa y una de las más reveladoras, anclada en el trance raw/deep/hypnotic a 125 BPM.
- «Spiral» (140 BPM, Sol mayor): el punto de mayor intensidad de la compilación, con una energía cercana al psytrance sin abandonar la identidad del sello.
- «Magical Moments» (120 BPM, Re mayor): progressive house de largo aliento —7:20— que cierra emocionalmente la experiencia con maestría.
- «Chaos» junto a Guy Salama (121 BPM, Mi menor): final contemplativo que deja al oyente suspendido entre el groove y la melancolía.
Colaboraciones que amplían el universo del sello
La presencia de artistas como Danilo Ercole, Robert Gitelman, Dan Lir, Dani Roz, Itzik Aviv y Henry Caster confirma que Osmo Music opera como un ecosistema comunitario más que como un proyecto unipersonal. «Central Park» y «Site to Site», ambas con Dani Roz en clave mainstage, aportan el empuje comercial sin sacrificar la textura melódica que define al sello.
En términos de producción, la compilación muestra una paleta tonal coherente: predominio de tonalidades menores (Do, La, Sol) en los cortes más oscuros y emocionales, y tonalidades mayores (Mi, Fa, Re) para las piezas más luminosas y dancefloor. Una decisión artística —consciente o no— que dota al volumen de una coherencia cromática notable.
Osmo Selection, Vol. 1 no reinventa géneros, pero los habita con convicción. Un lanzamiento sólido que posiciona a Osmo Music como una referencia emergente dentro del ecosistema del trance y el progressive house contemporáneo.