Sesenta y cuatro BPM separan el corte más lento de este mixtape del más rápido, y esa horquilla —de los 66 de 'Heisenberg' a los 130 de '100 Missed Calls'— explica mejor que cualquier etiqueta cómo respira The Elephant In The Room, debut de Catch, rapera de Lewisham que firma casi todo el disco en solitario. La entrada ya avisa: 'TEITR' corre a 103 BPM durante 6:44, el corte más largo por casi dos minutos y medio, una apertura de fondo que se toma su tiempo antes de soltar el resto.
Desde ahí, el mixtape se instala en su zona de crucero: 84-90 BPM en 'Name With A K', 'Life's Good, Life's Great' —única aparición de Figs0—, 'The World Still Spins' y 'Tata'. Es la franja natural del medio tiempo y Catch la usa como suelo firme, con un mapa de tonalidades menores y bemoles que mantiene la escucha en penumbra.
Dos picos y un valle
La arquitectura se rompe dos veces hacia arriba y una hacia abajo. Primero '100 Missed Calls' dispara a 130 en tercera posición, un pico temprano que descoloca; luego el bloque gemelo de 'Broski and Bine' —1:34, el corte más breve, casi un interludio con tempo de club— y 'Playhouses', ambos a 124. Y cuando el disco parece acelerar del todo, llega el descenso más brusco: 'Heisenberg' a 66 BPM y 'Good When We're Sober' a 69, el valle emocional del tramo final.
La remontada la firma 'Target' a 92, con Young Adz —mitad de D-Block Europe, el dúo criado también en Lewisham— como único invitado de peso. De ahí, bajada controlada: 89 en 'Shine Your Light' y 84 en 'Imagine Being Me', que cierra en La bemol menor, la misma tonalidad que ya había sonado en los cortes cuatro y ocho. La secuencia no está pensada para cabina sino para escucha completa: sube pronto, cae hondo y aterriza donde empezó a doler.
Fuentes: GRM Daily · Wikipedia