El tempo más alto de 'Twenty One' está en su primer corte: 'Next To Me' abre en 126 BPM y nada de lo que viene después lo supera. La verdadera anomalía llega en la tercera posición, cuando 'Quiere Party' —con Tokischa y Provi— se descuelga hasta 93 BPM, un medio tiempo que rompe el corredor rítmico del disco antes incluso de que se consolide. Superado ese bache deliberado, los trece cortes restantes se instalan entre 120 y 125 y ya no salen de ahí.
Dentro de esa meseta hay tres alturas que ordenan la escucha:
- El suelo de 120: 'Playboy', 'Ron Y Coco', 'Make Me Go', 'Habibi' y 'Not For Nothing', el bloque más poblado y el que sostiene el groove.
- El crucero de 122-124: de 'Champagne' a 'Stay Sexy' y 'My Love', donde el disco pasa la mayor parte del tiempo.
- Los picos de 125-126: 'Next To Me' en la apertura, 'Shine' con David Guetta y French Montana, y 'Movin' To The Sun' con Ultra Nate, que además es el corte más largo (5:53).
Veintiún años para llegar a 126
El título no es casual: es el primer álbum de Hugel y remite a los 21 años que separan al productor de su primera mezcla en vinilo, grabada en su habitación de Marsella, según cuenta Beatportal. Hoy dirige Make The Girls Dance Records, el sello que firma los 16 cortes y mantiene residencia en Hi Ibiza, y 'Movin' To The Sun' ya había hecho de avanzadilla como single en mayo. «I put everything I had into it», resume él mismo.
En cabina, la arquitectura se traduce sola: el disco encadena casi cualquier par de cortes sin tocar el pitch, y el cierre 125-123-123 —con 'Body Drop', el más corto del lote junto a Scott Storch y Big Sean, y '150 Bands'— baja la energía sin frenarla. El único desvío exigente sigue siendo 'Quiere Party': o se dobla el tempo, o se acepta como el respiro que Hugel colocó justo donde nadie lo esperaba.
Fuentes: Beatportal · Wikipedia