Diecisiete de los veinticinco cortes de este volumen están escritos en tonalidad menor. Para una compilación que promete vibraciones funky, el dato descoloca sobre el papel; leído como mapa, cobra sentido: lo festivo es la superficie y debajo corre una corriente bastante más melancólica de lo que el título admite.
La entrada es luminosa y breve: 'This Is House' de DJ Nirro abre en sol mayor con el corte más corto del disco, y 'Paradise' relaja el pulso hasta 95 bpm en mi bemol mayor. El descenso arranca con 'Infinity' en re menor y, a partir de 'Piano Is Back' en la bemol menor, el disco entra en una llanura sombría de catorce pistas donde solo 'Musica' de Supamono, en do mayor, asoma como isla. Es la zona más rica del paisaje: los si bemol menor gemelos de 'Tenderness' y 'Carte Blanche', los tres do menor repartidos entre 'Get on the floor', 'Distant Lovers' y 'Like This'. Ahí está también la fosa más profunda del mapa: 'Distant Lovers' de Darren Studholme, 8:15 en do menor, la duración más larga de todo el volumen.
Tres claros antes del cierre
Hacia el final el terreno se abre: 'Shining Memories' en fa mayor, 'DAMN!' en re bemol mayor y 'Funk It', que frena hasta 90 bpm también en fa mayor, funcionan como claros de luz consecutivos. Duran poco. El cierre regresa al modo menor con 'This Is The Night', 'Life Come Back To Me' y 'Ritual de Sal' de Salade Tomate, siete minutos largos en re menor: la misma tonalidad donde comenzó el descenso, como si el disco se cerrara sobre sí mismo.
Nothing But opera como una fábrica de series por género —su ficha en Discogs enumera ediciones que van del trance al tech house— y hay nombres que circulan de una serie a otra: ZuluMafia, que aquí firma 'Carte Blanche', figura también en Nothing But... Soulful House Essentials, Vol. 22. Ese trasvase explica que este Funky Vibes suene menos monocromo de lo que sugiere la etiqueta: es funky house cantado en menor, y ahí está su gracia.
Fuentes: Discogs · Beatport