Treinta BPM separan los polos de este disco: 'Ya Habibi', que abre a 127 con Salvo Migliorini y CamelVIP estirándose casi siete minutos, y 'Moses Come' de Ori B., que apenas tres cortes después baja la pulsación a 97 y resuelve su idea en poco más de cuatro. La caída llega tan pronto que fija la regla del juego: aquí los extremos no viven en los márgenes, se cruzan a la vista.
El contraste también es de mapa. Kaisser Bouzriba firma los dos guiños brasileños del lote ('Samba De Janeiro' a 127, 'Mas Que Nada' a 125), justo el territorio más veloz, mientras el tramo pausado habla otros idiomas: 'Bolero' a 116 y la 'Cu Ti Lu Dissi (Flute Mix)' a 115, que además es el corte más breve del disco. Su autor es el mismo que firma el más largo: Salvo Migliorini ocupa los dos extremos de duración, y no por casualidad: es la mano que mezcla la serie de DJ packs de Camel VIP Records y cura la playlist del sello en Spotify, una casa de Bucarest volcada en organic house de raíz oriental y world. Que el disco salte de Brasil a los Balcanes ('Vamos Balkanos') sin pedir permiso es, visto así, política editorial.
Menor contra mayor
El tercer eje es tonal: nueve cortes en modo menor contra cuatro en mayor. Los dos remixes reparten los papeles: Tamer Elderini deja 'Bentota' en un C Major sereno a 102, el segundo tempo más bajo del disco, mientras Momo Ryuk empuja 'Vamos Balkanos' hasta Gb Major y 120, ya en zona de pista. En el frente afro house, 'Hakuna' es el único corte con voz acreditada —Nes Mburu, sobre la producción de MagicMan y Dreamers inc— y 'Uzuzu' de Kinich 7 el más escueto: cuatro minutos exactos a 118. El cierre inclina la balanza hacia la luz: 'Night Burner' de Ibi Sanchez, D Major a 122. Un disco que se mueve entre opuestos y gana precisamente porque nunca los disimula.
Fuentes: Beatport · Facebook · Apple Music