Nothing But… Essential House Grooves, Vol. 12: el catálogo como manifiesto
La duodécima entrega de la serie Nothing But… Essential House Grooves llega con 24 cortes que trazan un mapa amplio y funcional del house contemporáneo. Con BPMs que oscilan entre los 118 de Shrinking de James Ollah y los 130 de Keep Walking de Two Collective o Reckless Life de Ale Kiare, la compilación no apuesta por un único carril estético, sino que construye un recorrido que va del deep house más introspectivo hasta el tech house con músculo de pista.
El volumen arranca con Losing Game de Ivy Rae, un corte vocal de 124 BPM que establece el tono emocional del set: grooves cálidos, líneas de bajo orgánicas y una producción que prioriza el feeling sobre el espectáculo. En el polo opuesto, Overthinker de Mxnny —con sus 6:31 de recorrido a 128 BPM— ofrece la versión más club-oriented de la compilación, con una progresión tensa y capas sintetizadas que se expanden con inteligencia.
Tracks destacados
- Feel The Swing – Sound Project 21: casi seis minutos de percusión swing que hacen honor literal al título. Uno de los momentos más elegantes del volumen.
- Feel My Love – Natasha Wax, Matvienkov, Sony Vibe: la colaboración rusa aporta profundidad y textura, con un bajo hipnótico y atmósferas que remiten al deep house de Europa del Este.
- Burning – BENZ CR: 6:31 de duración a 124 BPM. Una pieza lenta y envolvente que demuestra que la tensión bien construida no necesita velocidad.
- People – Rosario Cristofaro: el corte más lento (122 BPM) y uno de los más maduros. Groove minimalista, espacio bien utilizado y una voz que flota sin imponerse.
- No Longer You – DJ Vartan, Techcrasher, Elliot Chapman: el future-house más accesible de la compilación, con un radio edit que funciona tanto en la pista como fuera de ella.
La serie Nothing But… ha funcionado durante años como termómetro del house de consumo inteligente: no aspira a redefinir géneros, sino a seleccionar con criterio. Este Vol. 12 cumple ese contrato. Hay material para el DJ residente que busca variedad tonal en un set de cuatro horas, y hay también piezas —como Angels de Dan Bass o Unique Destination de St Jean— que sostienen la escucha doméstica sin despeinarse. Una compilación honesta, bien calibrada y con más momentos de calidad de los que su formato modesto podría sugerir.