Hay 85 BPM de distancia entre 'Flow' y 'Reflections', y ese abismo es la mejor forma de entender qué se celebra aquí. Zero Cult, el proyecto del israelí Emil Ilyayev, vuelve sobre 'Art of Harmony', el álbum con el que debutó en Cosmicleaf Records el 26 de junio de 2006, y dos décadas después reconstruye ocho de aquellos cortes con diseño de sonido actual. En lugar de uniformar el material, lo estira hacia los polos: abajo, 'Flow' se arrastra a 79 BPM durante más de ocho minutos en mi menor; arriba, la relectura de 'Reflections' firmada por Side Liner dispara la aguja hasta 164.
El choque no es simétrico, y ahí está la gracia. La cara rápida quema pronto: 'Reflections' es a la vez el corte más veloz y el más breve del disco (4:33), un fogonazo dentro de un conjunto que respira largo. Su vecino 'Blue Harmony', a 161 BPM, hace justo lo contrario: es el track más extenso (8:59), prueba de que aquí la velocidad no implica prisa. Entre ambos extremos, 'X-Space' media a 137, y el bloque lento —'Auro Zero' y 'Neokarma', clavados los dos a 89— devuelve todo al territorio contemplativo del que salió.
El otro contraste es de autoría. Siete remixes son del propio Zero Cult revisando a su yo de 2006 —Ilyayev firma además la portada y la masterización—, y solo uno viene de fuera: el de Side Liner, alias de Nick Miamis, el ateniense que dirige el propio sello griego. Que la única mirada externa sea la de quien publicó aquel debut cierra el círculo con elegancia: el mismo sello que lo editó hace veinte años es quien hoy lo acelera hasta su punto más extremo.
Lo que no se mueve es el color. Ocho cortes, ocho tonalidades menores, de la la menor con que abre 'Irreversible Moving' a la si menor con que se apaga 'Neokarma'. Por mucho que el tempo oscile entre el pulso de trance y la duermevela, la melancolía es la constante que hace que estos extremos suenen, todavía, al mismo disco.
Fuentes: Bandcamp · RA