Simon Leon abre el tracklist como voz invitada en “Strange Love” y, siete pistas después, firma el remix de “Release Me”. Yelow remixa “Hollow” en la segunda posición y aparece cantando en “Sila” cuatro temas más adelante. A Marcel Vautier y a Daniel Simon les pasa lo mismo: cada uno remixa una canción del disco y figura como artista invitado en otra. No es descuido de crédito ni relleno de ficha: es la forma en que Black Hole documenta cómo trabaja Dennis Sheperd con su círculo.
El origen es “The Next Generation”, el álbum que Sheperd -veterano alemán del sello desde hace más de una década- grabó por completo junto a sus propios alumnos de producción, repartidos entre Canadá, Estados Unidos, México, Australia, Reino Unido y Polonia. Él mismo lo llamó “el disco más fuerte que he hecho hasta ahora”, un mapa que va del deep house al trance de vieja escuela. Este paquete de remixes invierte el gesto: nombres que llevan años en el catálogo de Black Hole -Daniel Kandi, Richard Durand, Sunny Lax, Jerome Isma-Ae, Aurosonic- toman ese material de estudiantes y lo reescriben para la cabina. Es la misma lógica de escudería con la que Tiësto y Arny Bink armaron el sello en 1997, y que sobrevivió intacta a la salida de Tiësto en 2009.
Las dieciséis versiones se concentran entre 124 y 138 bpm, con “Begin Again”, el remix de Jerome Isma-Ae, como único respiro a 106. El reparto de género confirma la mezcla generacional: seis quedan del lado trance principal, cinco en el terreno melódico, cuatro en progressive house y uno -“Too Late”, de Ramundo- coquetea abiertamente con el pop. El cierre, “Stars Begin To Fall” a cargo de ToZu, con Leon Bolier entre los créditos originales, es también el tema más largo del set (4:44): otra generación más -la de Bolier, de los pioneros de la casa- sumada a un árbol genealógico que ya tiene ramas por todas partes.
Fuentes: Wikipedia · Beatportal