Corpus Sonus abre con tres remixes seguidos —dos firmados por Plastique01, uno por Tec.Nico— antes de que aparezca el primer Original Mix de FA:B. Es una decisión de orden poco común: el disco deja que otras manos definan la entrada, y solo después revela las versiones de autor de esos mismos tres títulos, más adelante en la lista.
Plastique01 toma "Lethe" y "Sehnsucht" y les aplica el mismo procedimiento en ambos casos: baja el tempo ocho BPM respecto al original (142 a 134 en "Lethe", 140 a 132 en "Sehnsucht") y empuja ambas piezas hacia tonalidades menores emparentadas —Db Minor y Eb Minor, a un tono de distancia—, sin importar que el original de "Lethe" estuviera en modo mayor. Es una firma reconocible: dos títulos con historias armónicas distintas terminan sonando como parte de la misma familia.
Tec.Nico, en cambio, toca "Eternal Tension" con otra lógica. El remix apenas resta dos BPM (142 a 140) pero reescribe la armonía por completo, de F Major a A Minor: no busca alejarse del rango de peak time, busca cambiar el color sin tocar el pulso.
Las tres versiones originales reaparecen después, cada una con su propia identidad de tempo y tonalidad —"Lethe" en Db Major a 142, "Sehnsucht" en Bb Minor a 140, "Eternal Tension" en F Major a 142—, casi como si el tracklist quisiera que primero se escuchen las reinterpretaciones y solo después el original, ya con el contexto puesto.
En medio de ese ida y vuelta, "Interlude" es la única pista del disco etiquetada como Ambient / Experimental, y aparece justo después del bloque técnico más denso: un corte de aire antes de que "Khaos" —el tema más rápido del álbum a 145 BPM— empuje el disco a su punto más agresivo.
Diez tracks, tres nombres, y un orden que convierte a Corpus Sonus en un ejercicio de comparación deliberada más que en una simple colección de versiones.