El recorrido arranca con una trampa: '300G' de Kobosil figura a 77 BPM sobre el papel, la mitad de lo que late el resto del disco. Son 3:47 de umbral firmados por el exresidente de Berghain que en 2021 convirtió el viejo código postal de Neukölln en marca propia con 44 LABEL GROUP, y funcionan como respiración antes del salto. Porque el salto llega sin aviso: 'Hekataia' clava 160 BPM de entrada, con Sara Landry —estadounidense afincada en Ámsterdam, apodada la suma sacerdotisa del hard techno— publicando junto a Godtripper en HEKATE, el sello que ella fundó en 2021 y bautizó con el nombre de la diosa griega de la brujería.
Desde ahí la selección se instala entre 152 y 158, con puntas de 160, y va contando su propia historia. 'Welcome to Hell' de HELLBOUND! pone el cartel de intenciones; Luciid responde con un 'Nothing To Lose' en clave schranz, primera de las dos reverencias explícitas a la escuela dura alemana —la otra es 'Schranz Party' de Joanna Coelho, de vuelta a 160 pasado el ecuador—. En medio, el disco respira por lo ácido: 'Acid Boom' de Lukas y Golpe baja a 152, el punto más sereno de todo el viaje, justo antes de que 'Drifting Apart' y 'Deep Into My Vein' vuelvan a apretar la tuerca.
El último tercio es donde la compilación gana peso. 'Buried Alive' de Rudosa, con 5:47 el corte más largo del lote, se toma su tiempo para construir en La menor lo que otros resuelven en cuatro minutos. Y el cierre está pensado: 'Sacred' de PALØ devuelve el contador a 160 pero en La mayor, un final luminoso para un viaje que pasó por el infierno ('Welcome to Hell'), el entierro ('Buried Alive') y la brujería ('Hekataia') sin soltar el pulso. Veinte cortes y dieciséis sellos distintos: menos un catálogo que una foto de dónde está el hard techno de festival ahora mismo.
Fuentes: Wikipedia · Wikipedia · DJ Mag