De los veinticinco cortes que trae este volumen, tres bastan para entender por dónde respira. El primero es 'Move', la apertura: Ruslan Radriges y WhiteLight despachan 138 BPM en Sol menor en menos de tres minutos, sin intro de cortesía. Radriges no es un recién llegado: el productor ruso conduce desde 2012 el programa Make Some Trance, firmó con Armada Music en 2013 y sus producciones han rotado en los shows de Armin van Buuren, Ferry Corsten y Paul van Dyk. Ese pedigrí trance explica el pulso melódico con que arranca un disco de mainstage puro, y la pareja tampoco es casual: Radriges y WhiteLight ya habían coincidido en el recopilatorio Russian Trance 2021 de Suanda Music.
El segundo es 'Mind Games', de Simon Hill. Sus 6:46 lo convierten, con casi un minuto de ventaja sobre el siguiente, en el corte más extenso del disco: el único que se permite construir por capas en lugar de ir directo al drop. Los 138 BPM en Re bemol mayor lo sitúan en la franja alta de energía, pero la duración lo vuelve otra cosa: la pieza que un DJ puede dejar correr mientras el resto del volumen pide tijera.
Y el tercero es la anomalía: 'The Piano Has Been Drinking, Not Me', de RA/NE, el título más extraño del lote y también el tempo más bajo, 121 BPM cuando todo lo demás vive entre 126 y los 147 de 'Unstoppable' de Agent Jack. En Sol menor y con 4:36 de recorrido, funciona como válvula de descompresión en el tramo final, antes de que 'Dance Floor' y 'ROMERO' cierren apretando de nuevo a 140 y 138 BPM.
Entre esos tres puntos —la apertura con pedigrí, el único desarrollo largo y la rareza que baja revoluciones— se dibuja el mapa real del volumen: munición corta y directa, con las excepciones justas para que veinticinco bombas seguidas no suenen a lo mismo.
Fuentes: Last.fm · Beatport