Veintidós de los treinta y un cortes de esta selección están en tonalidad menor. Ese dato, antes que cualquier nombre, fija su temperatura: el nu disco que respira aquí no es euforia de bola de espejos sino melancolía bailable, y el mapa tonal lo confirma con una insistencia casi obsesiva en la nota re. Nueve tracks orbitan a su alrededor —seis en re menor, tres en re mayor—, de la relectura de Dr Packer para 'Mood' al 'Stages' de Don Laka, y forman el suelo armónico sobre el que se mueve todo lo demás.
Las tonalidades mayores, por escasas, se sienten como claros en el bosque. 'Everything Starts ?' abre uno temprano en la mayor; 'Pick Me Up, I'll Dance' de Melba Moore ilumina en fa; y el 'Give Me Love' de Cerrone —el veterano francés del disco cuyo original circula desde finales de los setenta— sube a mi mayor a 127 BPM, quizá el punto más luminoso del conjunto. Y no parece casual que el cierre, 'The Compass Point' de Francois K, Dimitri From Paris y DJ Rocca, resuelva en sol bemol mayor tras ocho minutos: el disco entero camina de la sombra hacia la luz.
El tiempo también es paisaje
Las duraciones dibujan su propio relieve. En un extremo, 'Surrender to the Night' despacha su asunto en 3:09; en el otro, los dos cortes más largos llevan la firma de Prins Thomas: su Diskomiks de 'Feeling Wide' (9:42, en la bemol mayor) y su edit de 'Stages' (8:33). Cuadra con lo que el noruego —socio histórico de Lindstrøm en el space disco y responsable del sello Full Pupp— defiende sobre el arte del edit: no recortar lo que hace especial a un tema, sino darle espacio.
Queda un triángulo curioso: Dave Lee firma dos remezclas en Z Records, el sello que fundó en 1990, y asoma una tercera vez bajo Joey Negro, el alias que retiró en 2020, en el único corte etiquetado fuera del nu disco: el 'Everyman' de Double Exposure para Salsoul. Pasado y presente del mismo hombre conviviendo en la misma bolsa de vinilos.
Fuentes: Wikipedia · RA · RBMA · Discogs