'Deep in the Ocean' es la anomalía que define este disco: 100 BPM cuando cuatro de los seis cortes orbitan entre 157 y 160, y re menor frente al sol mayor de 'Seabirds', la única pieza en modo mayor y también la que abre. Pablo Arnaiz la coloca en segunda posición, un frenazo temprano que avisa de que el concepto acuático del título no es decorativo: aquí abajo se respira a otro ritmo.
La otra excepción es 'Whales', el corte que bautiza el conjunto. Sus 118 BPM en mi menor y sus 7:18 de metraje lo sitúan a medio camino entre las dos velocidades del disco, y su posición —quinta de seis— repite en la recta final la jugada de 'Deep in the Ocean': justo cuando el bloque rápido amenaza con volverse rutina, Arnaiz vuelve a hundir el tempo. Que las dos piezas con nombre de profundidad sean también las dos más lentas dice mucho de lo literal que es el mapa de este trabajo.
El cierre pertenece a 'Coral', tercer corte que merece lupa: 8:32, el más largo con diferencia, a 160 BPM y en si menor, la misma tonalidad de 'Waves'. Es la pieza que más espacio se toma para desarrollarse y la que confirma la lógica de espejo del tracklist: velocidad arriba, calma abajo, y un final que estira el bloque enérgico hasta agotarlo.
El contexto ayuda a entender la elección de casa: Cold Tear Records es un sello lituano activo desde 2010, fundado por Evaldas Azbukauskas —el productor detrás de Giriu Dvasios— y volcado en dub techno, deep techno y ambient; presume de ser el sello más activo de su país. Un disco construido sobre imágenes submarinas y contrastes de tempo encaja en esa línea sin forzar nada. Lo que queda al final del recorrido es una idea sencilla y bien ejecutada: la profundidad, aquí, se mide en BPM.
Fuentes: Cold Tear Records · Bandcamp