Abre 'Dhermi Sunrise' de Sam Bangura en La mayor —la única tonalidad mayor de todo el disco— y el guiño no parece casual: Half Baked nació a finales de 2009 como fiesta dominical de tarde en el este de Londres, y ese ADN de luz de día se cuela en la primera pista antes de que el EP se hunda en terreno menor. El sello llegó en 2013 como extensión natural de aquellas tardes, con vocación declarada de house y techno juguetón y colorista, bandera vinílica y una nómina que ha ido de Ricardo Villalobos y Mathew Jonson a Margaret Dygas, Mike Huckaby o Shonky.
Cuatro sillas en la misma mesa
'Fully Baked' —referencia HB025, con juego de palabras evidente sobre el nombre de la casa— funciona como declaración de línea editorial: cuatro artistas, un corte cada uno, todos dentro del minimal/deep tech y en una franja estrechísima de 126 a 130 BPM. No hay remixes ni invitados que desentonen; hay reparto. Bangura no es un recién llegado: ya firmó 'Walking Funny' (HB022) y puso su nombre al octavo podcast del sello, así que su apertura suena a anfitrión recibiendo en la puerta.
- 'Alterlood' de Praslea es el centro de gravedad: 9:46 a 126 BPM en Sol menor, el corte más largo y el más lento, minimal de fondo de sala que pide paciencia.
- '3 Dub TV' de Sweely va al extremo opuesto: 4:37, el boceto dub del lote, que entra y sale sin ceremonia.
- 'Bad Ass Rug' de Jive Talk cierra empujando a 130 BPM en Si menor, el único momento en que el disco acelera de verdad.
Leído entero, el tracklist dice lo que Half Baked lleva años diciendo: que su sonido no es un género sino una casa con puertas que se abren a horas muy concretas. Cuatro voces distintas, ninguna fuera del tiesto; en un lanzamiento colectivo de solo cuatro cortes, esa coherencia es la firma.
Fuentes: RA · Bandcamp