Ocho tonalidades menores encadenadas, sin una sola mayor que respire entre medias: eso es lo que ocurre entre 'The Passenger' y 'Six Minutes To Dance', el tramo que define el carácter de este volumen. Re menor, Do menor, Fa menor, Mi bemol menor, dos veces Sol bemol menor... la compilación entra pronto en un corredor de sombra que el tech house de Amal Nemer o Vito Beto recorre con la cabeza baja y el bombo firme. No es casual que ahí viva también el corte más extraño del lote: 'The Passenger' de Nezvil, 8:10 —la duración más larga del disco— listado a 71 BPM, una lectura a medio tiempo que lo convierte en el pasaje más denso del recorrido.
La luz entra por el modo mayor
El paisaje cambia en '7UP': de ahí a 'Tick Over' se alinean cinco tonalidades mayores consecutivas (La bemol, Re, Fa, Mi, Re), y con ellas el disco se abre. Es la zona donde asoma el funky house, y hay un detalle precioso: los tres cortes del género —'We Can Win', 'Gimme Groovy' y 'A Place To Call Home'— están todos en modo mayor. La calidez funky no pisa el terreno menor ni una sola vez. Esa última la firman Block & Crown, dúo de Ámsterdam de raíz disco con pasado en Hed Kandi y Spinnin', junto a Sharapov: Sol mayor y 123 BPM, el punto más amable del mapa.
El cierre devuelve la balanza a su sitio. Do menor es el centro gravitacional del volumen —cuatro apariciones— y 'Anyway' de Tom Bug, 6:35 en esa misma tonalidad, apaga la luz que el bloque mayor había encendido. Queda un dibujo claro:
- Un descenso temprano y sostenido a lo menor, con 'Gobbledygook' y 'Freestyle' en el fondo del valle.
- Una meseta luminosa central donde el modo mayor y el funky house coinciden.
- Un regreso a Do menor que cierra el círculo emocional.
Para un sello tan prolífico como Nothing But —una de las fábricas de recopilatorios más activas de Beatport—, que un volumen dibuje un arco tonal tan legible dice más que cualquier nota de prensa.
Fuentes: Beatport · Viberate