Dos puertas de entrada para calentar la sesión: 'Yahweh', de THIERRY VON DER WARTH, Joki y Mugisho, que a 90 BPM y en Db mayor funciona más como intro que como track de baile, y 'Mi Alma' de Dennis Cartier, que a 107 BPM tiende el puente hacia la zona de trabajo. A partir de ahí, el grueso del disco vive entre 120 y 126 BPM, y es en ese tramo donde la compilación revela su utilidad real en cabina.
La escalera de Gb menor
El mejor truco está en las tonalidades: 'Who We Are' (122), 'Dance' (124) y 'Calling Me' (126) comparten Gb menor y suben de dos en dos BPM: un mini-set armónico ya montado, con dos transiciones limpias y el pitch casi intacto. Hay más parejas listas para usar:
- 'Vida' y 'Burn Me Down', ambas a 120 BPM en F menor: intercambiables o encadenables en el primer tramo afro.
- 'Make Me Feel' y 'Cry (Just A Little)', par en D menor a 124: el salto del dance-pop al nu disco sin costura tonal.
- 'Mariha' y 'Samba', ambas en Db menor: la primera a 120 como rampa, la segunda a 128 como golpe.
Para el peak time quedan tres cartas: 'The End' de RICHIE ROZEX, único corte tech house del lote, a 128 y en G menor; 'Samba' de ZHIKO y Karim Naas, que con su 1:49 no es un viaje sino una herramienta de impacto; y 'I Don't Depend' de Cleo Grooves, que a 132 marca el techo de tempo desde el funky house. Aviso práctico: casi nada supera los tres minutos, así que conviene planear mezclas cortas y frecuentes, con el siguiente plato siempre cargado.
El contexto explica un enfoque tan funcional: Paraíso es la casa del propio Von der Warth, DJ belga, residente del Versuz y CEO del sello, que acaba de estrenar cuartel general en Tongeren tras superar los mil millones de streams. Y Cartier, belga también y con debut en Tomorrowland en 2017, produce justo en ese cruce de latin, afro y funky house que este disco recorre de punta a punta.
Fuentes: Thierry von der Warth · Belg.be · Dennis Cartier · Beatport