Ocho de los diez cortes de 'Lizplay Compilation A' se mueven entre 86 y 87 BPM —la mitad exacta del 172-174 que suena en pista—, y esa uniformidad es la primera señal de cómo está pensado el disco: no como una montaña rusa, sino como una meseta con dos grietas en el centro. 'Toxic Systems' de Aquah abre en Fa menor con apenas 2:56, más intro extendida que declaración, y de ahí el tempo no se mueve durante cuatro cortes.
La anomalía llega con Amorius, único artista con tres cortes seguidos. Tras el amable 'Paradise Garden' (el corte más breve, 2:46), 'Acid Sadness' salta a 108 BPM y '1089' cae a 82, ambos en Mi menor. Es el único momento en que la compilación abandona su tempo de crucero, y funciona como un vacío central: quien la escuche en orden encontrará ahí el respiro —o el tropiezo, según se mire— antes de que 'Unlock The Memories' de Alex Physalis devuelva el pulso a 87, ahora en Mi bemol mayor, el primer giro luminoso del tracklist.
El tramo final desacelera un solo BPM, y es suficiente: ALBEES encadena 'Tear Apart' y 'Backspin L' —este último, con 5:22, el corte más largo y el que más espacio se toma para desarrollarse— y Adam Y cierra con 'Eternity' en Fa menor, la misma tonalidad de la apertura. El disco termina donde empezó, un círculo tonal que difícilmente es casual.
Lizplay Lab Division cuelga de Lizplay Records, sello de drum & bass con base en Loja (España) que en su Bandcamp se define sin rodeos —«dnb music to all dnb lovers»— y declara como misión dar salida a productores emergentes junto a nombres ya establecidos, con Artema Recordings y Samay Records como sellos hermanos. Ese perfil de vivero encaja con lo que suena aquí: firmas poco rodadas, formato compilación y una arquitectura de tempo pensada para mezclarse casi sin tocar el pitch. Secuenciada tal cual —del 1 al 4, del 7 al 10, y el bloque de Amorius como interludio consciente—, ya es medio set.
Fuentes: Bandcamp