En un mismo álbum conviven un corte titular a 161 BPM y una versión acústica de R&B: 'Don't Do Me That Baby' se explica mejor por sus extremos que por su promedio. Midst firma los diez cortes para Sweep Da Scene Records, sello canadiense dirigido por DJ Forensics y volcado en la lectura británica del drum & bass; y sin embargo, el grueso del tracklist figura entre 87 y 90 BPM, batería quebrada leída a medio tiempo, más cerca del soul que del jump up.
Del breakbeat a la guitarra
El primer contraste vive en los bordes. 'WickedGame' abre en clave de breaks y UK bass a 119 BPM, terreno intermedio que ni promete ni descarta lo que viene. En la otra orilla, 'Daddys Not Perfect (Acoustic Version)' abandona la pista por completo: R&B a guitarra, el momento más desnudo del disco. Entre ambos, el corte titular es el único que marca 161 y queda como pico solitario de energía: nada más en el álbum corre a esa velocidad.
El segundo contraste es emocional y se lee en los propios títulos. 'Mummy And Daddy Dont Get Along Anymore' y 'I Love You It Still Hurts' dibujan un cancionero confesional, casi diario íntimo, mientras 'She Wants The D' suelta el registro más crudo del lote. Las tonalidades acompañan la grieta: tres cortes en Mi bemol menor concentran la zona sombría, y tanto 'I Love You It Still Hurts' como el cierre 'Blood VIP' resuelven en Re mayor, como si el disco eligiera terminar en luz. Hay extremos de aliento, además: 'Trip With You' se estira hasta 5:38, el viaje más largo, frente a los 3:08 de 'Did Shinebright'.
Midst no llega de visita: acumula varios LPs en el catálogo del sello —'My Dreams', 'Strangers Now', 'My Story'—, y DJ Forensics mantiene la casa activa hasta con programa propio en Code Red Radio. Ese contexto explica la libertad del disco: cuando un sello confía tanto en un artista, este puede permitirse colar una guitarra acústica en mitad de un álbum de drum & bass y que suene a declaración de intenciones, no a accidente.
Fuentes: Beatport · SoundCloud